La Iglesia existe para evangelizar
En este texto, escrito por el papa San Pablo VI , Evangelii nuntiandi («Anunciando el Evangelio»,8 de noviembre de 1975), se reafirma con fuerza que anunciar el Evangelio no es algo opcional: es la misión esencial de la Iglesia y un servicio urgente para el hombre de nuestro tiempo, marcado por esperanza, pero también por temor, incertidumbre y angustia.
Un llamado en un momento histórico
El Papa enmarca esta exhortación recordando tres hitos: el Año Santo, el décimo aniversario del Concilio Vaticano II y el impulso del Sínodo de los Obispos sobre la evangelización (1974). Su intención es clara: alentar a los cristianos a evangelizar con amor, celo y alegría, buscando métodos adecuados para hablar al hombre actual sin perder la fidelidad al mensaje.
Jesucristo, primer evangelizador
El texto presenta a Jesús como el primer y mayor evangelizador. Su misión fue anunciar el Reino de Dios y la salvación como liberación integral, especialmente del pecado, llamando a la conversión interior (metanoia). Sus palabras y signos —culminando en su muerte y resurrección— revelan que la Buena Nueva es para todos, con una atención especial a los pobres y pequeños.
¿Qué significa evangelizar?
Se destaca que evangelizar es una acción rica y completa, que no se reduce a un solo aspecto. Incluye:
- Testimonio de vida (lo primero y más convincente).
- Anuncio explícito de Jesús (indispensable para que el testimonio no quede incompleto).
- Formación en la fe (catequesis).
- Vida comunitaria y sacramental (la fe se hace visible y se sostiene).
- Transformación de la cultura y de los criterios de vida, “desde dentro”, llegando a valores, mentalidades y modelos que rigen la sociedad.
Evangelización y promoción humana
El documento reconoce los lazos profundos entre evangelización y justicia, paz, desarrollo y liberación, pero advierte sobre un riesgo: reducir la misión de la Iglesia a un proyecto puramente político o temporal. La liberación auténtica debe abarcar a toda la persona, y mantenerse centrada en el Reino de Dios y la salvación en Cristo, rechazando la violencia como camino.
Los medios y los destinatarios
Se subraya la importancia de:
- la predicación (incluida la homilía),
- la catequesis,
- los medios de comunicación, sin reemplazar el contacto personal,
- y la piedad popular, que bien orientada puede ser un verdadero encuentro con Dios.
El anuncio es universal: llega a quienes nunca escucharon el Evangelio, a los bautizados alejados, a culturas descristianizadas y también a quienes buscan a Dios en otras religiones, siempre con respeto, claridad y caridad.
Un espíritu para evangelizar hoy
La evangelización necesita del Espíritu Santo como protagonista; y exige autenticidad, unidad entre los cristianos, amor a la verdad y caridad hacia quienes reciben el anuncio. El texto es una invitación a conservar la alegría de evangelizar, incluso en tiempos difíciles, y pone esta misión bajo la mirada de María, estrella de la evangelización.
Evangelizar hoy es volver a lo esencial: vivir el Evangelio con coherencia, anunciar a Jesucristo con claridad, y transformar el mundo desde dentro con caridad, esperanza y verdad. La Iglesia, recuerda Pablo VI, existe para esto.
