El amor, signo de la presencia de Dios
El Matrimonio es un sacramento en el que un hombre y una mujer, llamados por Dios, se entregan mutuamente su amor para toda la vida, y Cristo mismo bendice y fortalece esa alianza.
En la Parroquia San Vicente Ferrer, en San Vicente (Buenos Aires), queremos acompañar a las parejas que desean casarse por Iglesia, ayudándolas a preparar este paso tan importante con fe, responsabilidad y alegría.

«Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella» (Efesios 5,25).
El Matrimonio es el sacramento en el que un hombre y una mujer se unen en alianza de amor, formando una comunidad de vida abierta a la gracia de Dios y al don de la vida. Es un signo visible del amor de Cristo por su Iglesia y constituye una verdadera vocación de entrega y fidelidad.
Sentido del sacramento
- Alianza de amor: los esposos se entregan mutuamente en cuerpo y alma, prometiendo fidelidad para toda la vida.
- Presencia de Cristo: el Señor santifica la unión y la convierte en camino de santidad.
- Vocación a la familia: el matrimonio es fundamento del hogar cristiano, donde se transmiten la fe y los valores.
Fundamento bíblico
Desde la creación, Dios bendijo la unión del hombre y la mujer:
«Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne» (Génesis 2,24).
Jesús confirmó esta unión indisoluble: «Lo que Dios unió, que no lo separe el hombre» (Mateo 19,6).
La celebración
El rito del Matrimonio se realiza ordinariamente dentro de la Eucaristía y contiene momentos esenciales:
- El consentimiento: los esposos expresan libremente su compromiso de amarse y respetarse.
- La bendición nupcial: la Iglesia pide la gracia de Dios para los esposos.
- El intercambio de anillos: signo de la fidelidad y del amor que los une.
Frutos del sacramento
- Unidad y fidelidad conyugal.
- Gracia para vivir el amor cotidiano en medio de las dificultades y alegrías.
- Apertura a la vida, recibiendo a los hijos como don de Dios.
- Compromiso misionero, ya que la familia es la primera escuela de fe y caridad.

