Conozcamos más sobre el Voluntariado María Madre de la Vida
En el corazón del Hospital Ramón Carrillo, un grupo de mujeres excepcionales lleva adelante una misión silenciosa, constante y profundamente humana: acompañar, escuchar y asistir a quienes más lo necesitan.
Nuestras voluntarias, en su día a día, se acercan al hospital a cumplir turnos de dos horas (de a dos voluntarias) recorriendo todas las áreas del hospital. Quien haya tenido un familiar internado allí, seguramente alguna vez se cruzó con ellas, siempre dispuestas y presentes.
¿Qué hacen en cada recorrida?
- Registran las necesidades de los pacientes: personas con distintas enfermedades, mujeres embarazadas, niños y bebés recién nacidos.
- Acompañan con ternura a quienes atraviesan enfermedades terminales y, a veces, parten de este mundo.
- Toman nota de los materiales disponibles: higiene personal, gasas, antisépticos e insumos médicos.
- Ofrecen escucha activa, palabras de aliento, alegría y oración a quien lo desea.
“Muchas veces no necesitan nada, solo que los escuchemos…”
— Graciela, voluntaria
En esos momentos difíciles que todos podemos atravesar, ellas ofrecen esperanza y una cercanía a la fe en Dios que reconforta el alma.
Una puerta abierta a la fe
Muchas personas se acercan con preguntas sobre la vida espiritual, los sacramentos o la comunidad parroquial. Algunas no pertenecen a ninguna comunidad y sienten que están desconectadas de su dimensión espiritual. Nuestras voluntarias, con paciencia y amor, escuchan, orientan y acompañan.
El “roperito”: solidaridad en acción
Además del acompañamiento espiritual, también brindan ayuda material: insumos, ropa, pantuflas y artículos de higiene. Gracias a la solidaridad de la comunidad, se sostiene un pequeño “roperito” dentro del hospital, donde se acopian donaciones para responder a las necesidades que surgen.
“Gracias a la solidaridad de la gente y las donaciones que nos hacen, podemos llevar adelante nuestra tarea.”
— Graciela
Trabajan todo el año, de lunes a lunes, recorriendo las áreas del hospital y velando por las distintas necesidades —espirituales y materiales—.
“Esa es nuestra tarea: recorrer todas las áreas del hospital y velar por las distintas necesidades que hay, tanto espirituales como materiales…”
— Graciela
Tu ayuda transforma vidas
El ejemplo de nuestras voluntarias nos invita a reflexionar: todos podemos ayudar. Cada aporte —por pequeño que parezca— puede ser importantísimo. Es tiempo de practicar la caridad y contagiarnos de estas obras silenciosas que hacen tanto bien. Si soñamos con una sociedad más justa, preguntémonos: ¿qué estoy haciendo yo para que esto sea posible?
También podés acercarte a la parroquia o escribirnos por nuestros canales habituales.
